En el monte nativo cordobés se utilizan variedades criollas. Estas abejas se encuentran adaptadas a las condiciones climáticas de la zona; son más chicas, más rústicas y presentan mayor resistencia a enfermedades, además son más agresivas que otras variedades de abejas.
Las mieles del noroeste de Córdoba provienen de monte nativo, que es una zona con poca influencia antrópica y refleja la flora nativa. Sus principales fuentes de polen y néctar proceden de especies propias de la región fitogeográfica chaqueña pero se diferencian de otras mieles de esa zona porque poseen características dadas por la vegetación acompañante del monte nativo. Esto le confiere al producto cualidades propias y distintivas, factor determinante de su reputación, independientemente de los distintos sabores y aromas que las hacen diferentes entre sí.
