Camino de las Cocinas Tradicionales de Córdoba

 

La Agencia Córdoba Turismo junto a la Fundación Universitaria Mariano Moreno y en conjunto con los diferentes representantes que acompañan el desarrollo de los circuitos gastronómicos de la provincia, presentaron el “Camino de las Cocinas Tradicionales”.

Con el auge del turismo gastronómico han aparecido nuevos modos de disfrutar la experiencia viajera. Descubrir la cultura de los lugares a través del paladar es una de las opciones cada vez más deseadas por los viajeros, y Córdoba cuenta con un sinfín de opciones.

Todas están bien diferenciadas de acuerdo a las regiones y paisajes en los que se produce la experiencia. Hace años que la mayoría de los festivales, patronales o fiestas regionales tiene a la gastronomía como protagonista, pero ahora la experiencia es más sofisticada y apunta al descubrimiento. Saborear los productos naturales de estas tierras, conocer el proceso productivo de cada uno de ellos y valorar las tradiciones que acompañan la elaboración de cada alimento son tendencia en Córdoba.La provincia sugiere diferentes rutas gastronómicas partiendo de la base de considerar a los alimentos regionales como parte del patrimonio cultural inmaterial.

Probar el dulzor natural del arrope de algarrobo, la textura especial del quesillo de cabra o los carnosos salames de Oncativo o Colonia Caroya son oportunidades de sumar valor a la experiencia de viaje y favorecer el desarrollo de las producciones regionales de pequeña escala.

Cabritos, embutidos y comida italiana en el norte cordobés y las Sierras Chicas


Los sabores de la zona son variados. La región se caracteriza históricamente al cultivo de frutas, vid y a la elaboración de embutidos.


El típico cabrito de Quilino y Deán Funes, una buena picada con quesos, salames y jamones de Colonia Caroya o los platos típicos norteños como la humita, locro y empanadas se ofrecen en esta región, donde el vino producido localmente también es la estrella.


La herencia italiana también está vigente y son imperdibles los comedores pertenecientes a familia de estirpe que conservan sus raíces tanas y ofrecen platos abundantes de pasta, fricco, roñosa, polenta bianca, etcétera.


Los golosos encuentran mermeladas caseras de frutos orgánicos (higos, duraznos, tomate, zapallo, etc.) y a la clásica producción de cítricos, tuna y miel,, se suma la algarroba y el mistol.

Hierbas aromáticas, olivares y miel orgánicos distinguen a Traslasierra


Las sencillas hierbas y la amplia gama de productos naturales aquí tienen reconocimiento internacional. Por esta zona se hallan excelentes productores de aceite de oliva, licores artesanales y miel.


Además, se pueden degustar mermeladas y jaleas de frambuesas orgánicas, infusiones de hierbas serranas aromáticas, panificaciones llenas de frutos secos y el clásico pan casero con chicharrón acompañado de un rico mate con peperina.


Los quesos de cabra y los dulces de leche caseros son un lujo para el paladar. La cocina criolla se renueva en este valle conjugando los productos autóctonos con innovadoras técnicas culinarias.

Pejerreyes, nutria y asado argentino: opciones típicas en Mar Chiquita


Miramar y la región suma una propuesta gastronómica muy interesante, caracterizada por la variedad de degustaciones de los productos provenientes de su extensa laguna. Entre ellos, el pejerrey, que se puede comer en sus diversas variantes: a la romana, al champiñón, al queso azul o napolitano.


Sin embargo, es la nutria la estrella del lugar, y en todos los restaurantes y comedores es posible deleitarse con este producto cocinado a la llama, en cazuela o a la estaca, en escabeche, al vino blanco o con verduras al horno.


Cerca de “La Mar”, en la pequeña localidad de Marull los asados típicos, riñones al vino y otros platos únicos de la cultura rural criolla sorprenden a los visitantes.