El Colorado: Nacientes del Río Copacabana

El norte cordobés guarda tesoros escondidos que esperan pacientes al viajero que sepa salirse de los circuitos más frecuentados. Parajes sin nombres definidos, sin registros ni fotos en el google maps, que aún nos permiten creer que somos de los primeros en transitar por allí.

Habiendo recorrido en diferentes ocasiones la zona de Ongamira, Villa Albertina y Copacabana, escuchando a algunos lugareños hablar del “Colorado”, era hora de ir a conramplarlo de cerca.

Apocos km de las famosas cuevas de Ongamira (ruta 17 entre Sarmiento y Charbonier), sale hacia el norte un camino con dirección a Ischilín. Ese camino, en su primer tramo, atraviesa las nacientes del Río Copacabana, quebradas de tierras arcillosas, areniscas rojas, paredones de más de 20 metros que se han ido erosionando con el paso del tiempo. El Río Copacabana fluye tranquilo como río de llanura, estrecho y poco profundo, con algas verdes y amarillas en aguas bien trasparentes, segregando mansamente junto a los rojos y anaranjados muros que lo custodian.

Algunos visitantes hablan de un “pequeño Talampaya” y también hay quienes llaman a esta zona “quebrada del hojaldre”, por la disposición estratificada en capas de las arenisca. El recorrido que experimentamos une las dos quebradas principales, bien distintas entre sí. Encontramos un sendero circular del que nos saldremos de vez en cuando, subiendo a algunas lomas que nos permitan apreciar un horizonte lejano y ubicarnos en medio del monte de espinillos, palmas de caranday, chañares, mimbres, molles, cocos, y demás.

Podremos observar, hacia el oeste, la Sierra del Pajarillo y la de Copacabana, y la Sierra de la Higuerita al este, que van perdiendo altura conforme se acercan al Valle de Deán Funes y la zona de las Salinas Grandes. Tierras de cóndores, al igual que Ongamira, del águila mora y el pequeño halconcillo gris. Hemos visto cruzar al pecarí de collar y a la diminuta corzuela, que pasó y se quedó mirándonos. Nos hablan los pobladores de los problemas con un puma, que solo acusó su andanza a través de sus huellas.

Créditos: @planeta_azul_en_movimiento 

Datos técnicos

Distancia: 10,8 km.
Recorrido circular: sí.
Desnivel: 130 metros.
Tiempo aproximado: entre 4 y 5 horas.
Nivel de dificultad: fácil.
No hay agua ni despensas en la zona. Terreno muy árido.
Piso de canto rodado alternado con sendero.
Época ideal: de abril a noviembre (evitar los meses de calor)

Atención: mantener una distancia prudencial con los paredones. Observamos caer grandes bloques en el momento menos pensado.

Contacto

Miguel Martínez (Guía habilitado) N° de Teléfono: +54 9 (3525) 611071

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